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“San Romero de América”

Este domingo 14 de octubre, en la Basílica de San Pedro, El Vaticano, el papa Francisco ofició la oración en latín para declarar santo de la iglesia católica al arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez.

En El Salvador miles de católicos se unieron a la celebración de la canonización de monseñor  Romero. Desde sus parroquias en todo el territorio nacional, las campanas de las iglesias repicaron por todo el país, tal como acordó que se hiciera, la Conferencia Episcopal.

Ahora los salvadoreños católicos ya tienen un santo: “San Romero de América”. Así será venerado luego de 24 años de su asesinato. Nuestro periódico “En La Mira” dedica este día su editorial a este noble hombre que anunció su muerte por defender y pedir justicia ante el asesinato de miles de salvadoreños pobres y marginados que fueron asesinados por las fuerzas de seguridad. Fue el 24 de marzo de 1980 en el marco de los diez años de guerra que vivió nuestro país que un franco tirador le quito la vida.

Romero fue asesinado con un disparo al corazón por un francotirador que cumplía las órdenes del fundador de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) mayor en calidad de retiro y creador de los escuadrones de la muerte Roberto d’Aubuisson, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia, en San Salvador.

Y es que Romero era considerado por el gobierno de aquel entonces como enemigo público por denunciar en sus homilías los abusos represivos del ejército y la Guardia Nacional. Romero también criticó los excesos de la guerrilla del FMLN que secuestraba y asesinaba a militares y policías.

Por su parte, los embajadores de El Salvador en Roma, durante las décadas que gobernó ARENA, bloquearon los procesos para qué Romero llegase a ser canonizado y dañaron su imagen.

En la misma iglesia católica salvadoreña existen sacerdotes de alto rango y una gran cantidad de feligreses que no aceptan ni comparten que monseñor Romero haya sido declaro santo, y es que por tradición la iglesia católica salvadoreña ha estado al servicio de los oligarcas que por cientos de años han tenido sometido a este pueblo bajo la explotación, la injusticia y el engaño, para lograrlo han usado a los medios de comunicación de derecha especialmente a la prensa escrita y a los canales de televisión y algunas radios.

Y es que tradicionalmente la iglesia católica estuvo al servicio de estas clases oligárquicas, incluso el mismo monseñor Romero en sus inicios compartía con ellos y mantenía reuniones en sus casas, pero fue en los años de guerra civil cuando la Fuerza Armada y la Guardia Nacional comenzó a asesinar a sacerdotes como padre jesuita Rutilio Grande y a las cuatro monjas Mariknoll, entre otros asesinatos de religiosos católicos, que Romero cambió y comenzó a denunciar estos crímenes lo que provocó el odio de la oligarquía y la orden para que fuera eliminado.

Ahora la imagen de monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez ya luce en la fachada de la basílica de San Pedro, en Roma. En La Mira se une al clamor de los miles de salvadoreños creyentes que reconocen la labor de este gran hombre que se convirtió en “la voz de los sin voz” y que entregó su vida por el amor a su pueblo. Que Dios en gloria lo tenga.

 

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