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No nos apresuremos a cuestionar relaciones diplomáticas con China continental

La noche del lunes 20 de agosto, El Salvador anunció que rompía relaciones diplomáticas con Taiwán y las abría con China continental. De esta manera nuestro país se suma a las naciones americanas como Costa Rica que ahora mantienen relaciones diplomáticas con el gigante de Asia que cada día aumenta sus lazos de amistas con más países del mundo.

Editorial

Tras el fin de la guerra civil en 1949, China y Taiwán (cuyos nombres oficiales son República Popular China y República de China) se dividieron, pero fue el de Taipéi el gobierno que acaparó más reconocimientos internacionales.

Esta situación se mantuvo hasta inicios de la década de 1970, cuando Pekín ingresó a la ONU, estableció relaciones con Estados Unidos y despojó a Taiwán del asiento permanente que hasta entonces ocupaba en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En nuestro país, la noticia ha sido aclamada por muchos y cuestionada por otros. La primera en reaccionar fue la embajada de los Estados Unidos tierra cuscatleca, Jean Manes, quien aseguró que su gobierno se encuentra analizando las implicaciones que podría tener la decisión del Gobierno de Salvador Sánchez Cerén de romper relaciones diplomáticas con Taiwán y de inmediato abrir relaciones con la República Popular de China.

“EE.UU. está analizando la decisión de El Salvador”, afirmó la diplomática estadounidense. Al tiempo que dijo posteriormente que “una decisión tan importante debe discutirse con todos los sectores, debe de ser transparente, incluso con la misma población, hay que saber qué tipo de negociación hubo”, dijo.

Sin embargo, las declaraciones de la embajadora Manes no tienen ningún sustento, ya que su país rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y las estableció con China en enero de 1979, o sea hace 40 años.

Otros países centroamericanos han abierto relaciones diplomáticas con China, como Costa Rica, que está recibiendo beneficios como la construcción de un estadio de futbol entre otros logros, por la relación entre ambas naciones.

Acá, la reacción de Taiwán se conoció este martes cuando el gobierno taiwanes aseguró que nuestro país había solicitado varios millones de dólares para poner en funcionamiento el puerto de Cutuco en La Unión y para financiar la campaña presidencial de  2019.

En este sentido el secretario de comunicaciones de la Presidencia, Roberto Lorenzana dijo. “Es un poco decepcionante. Yo sé que hay una especie de frustración en ellos, pero es un poco decepcionante que se actúe con tanta bajeza. Realmente es impresionante porque es totalmente falso que el gobierno de El Salvador haya pedido dinero para mantener las relaciones diplomáticas, eso dice mucho de la altura de un gobierno”, respondió Lorenzana.

El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, anunció ayer en cadena nacional, la decisión que tomaron tras un “cuidadoso análisis”. Hoy Lorenzana defendió la decisión.

Para el secretario, el país estaba perdiendo oportunidades comerciales, de desarrollo técnico-científico, cultural y otros porque no tenía relaciones diplomáticas con China Popular.

Sobre lo expresado por la embajadora de Estados Unidos en nuestro país, Jean Manes, de que ante este acuerdo su país analizaría las relaciones diplomáticas con El Salvador, Lorenzana manifestó.

“Nosotros no somos vecinos con ellos (EE. UU.), quiénes tienen frontera con ellos son México y Canadá y ellos establecieron relaciones diplomáticas con China Popular hace 40 años y no pasó nada… Y los Estados Unidos abrieron relaciones diplomáticas con China Popular en 1979”, apuntó el secretario.

Como periódico digital En La Mira, consideramos que todas las  reacciones que se están generando por las relaciones con China continental son apresuradas y están fuera de orden. Lo mejor es esperar para luego poder dar una opinión más acertada. Lo que si es cierto es que El Salvador necesita aumentar sus lazos de amistad y comerciales con más naciones en el mundo y sobre todo con aquellos mercados internacionales con grandes  posibilidades de poderles ofrecer nuestros productos.

La economía salvadoreña no se encuentra en los mejores momentos y es posible que con estos acuerdos con China y con otras potencias mundiales nuestros productos sean aceptados por ellos y de esa manera logremos un desarrollo económico y social que nos permita colocarnos junto a otras naciones que gracias a sus relaciones con potencias mundiales han logrado salir adelante.

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