Editorial

Cada diputado debería pagar su gasolina, celular y alimentos

En El Salvador tenemos 84 diputados, pero hasta 1991 solo teníamos 64 y la Asamblea Legislativa funcionaba bien. Pero no solo se subió el número de diputados, ahora cada uno cuenta con al menos 25 asesores, incluso el diputado independiente Leonel Bonilla, quien aseguró que necesitará unos quince empleados para desarrollar su trabajo.

En El Salvador estamos en el otro extremo de lo que sucede en Suecia donde los diputados federales viven en departamentos de 40 metros cuadrados espacio suficiente para que los parlamentarios vivan tranquilamente durante la semana, un solo cuarto sirve como sala y dormitorio, los diputados no tienen quien les lave su ropa, para eso existen lavadoras donde cada uno tiene su turno.

Ningún diputado sueco tiene secretaria o ayudante particular. Ellos mismos conducen sus vehículos, que son de su propiedad, pues no les asignan motoristas especiales, ni mucho menos guardaespaldas. Todo esto parece imposible si comparamos la vida y los lujos que se dan los diputados en El Salvador.

El gasto en combustible también es otro beneficio del que gozan los diputados salvadoreños quienes solo van a las gasolineras establecidas a llenar sus tanques de gasolina de sus automóviles y a veces los de sus familiares, entre ellos hijos y parejas.

Las llamadas telefónicas les salen gratis a los parlamentarios nacionales pues la Asamblea tiene un contrato con las telefónicas y los diputados cuentan con llamadas ilimitadas, no solo para platicar con sus colegas del  mismo partido o de otras fracciones legislativas, sino llamadas ilimitadas para hablar con su familia en general.

Acá en El Salvador, periódicamente se asignan vehículos nuevos a los diputados, se les nombra un motorista y uno o dos guardaespaldas, aun cuando dejan su puesto en la Asamblea Legislativa. Los gastos en alimentos son muy altos pues los parlamentarios tienen gustos especiales y muchos de ellos exigen comidas especiales.

Los salarios de los diputados también son números fuera de serie ya que un parlamentario  propietario gana un poco más de 4 dólares, incluyendo 800 dólares en gastos de representación y 914 dólares en gastos de transporte y comunicación.

El presidenta o presidenta de la Asamblea Legislativa ostenta un salario de 5 mil 781 dólares. Incluidos 1 mil 657 dólares de Gastos de Representación y 914 dólares en Gastos de Transporte y Comunicación. Mientras que el vicepresidente de la Asamblea, recibe un salario de 5 mil 225 dólares. Qué bonito sería que los parlamentarios nacionales se pusieran la mano en la conciencia y tomaran el ejemplo de sus colegas suecos, tomando en cuenta que somos un país pobre que anantes sale adelante con el poco presupuesto con que cuenta.

 

 

 

 

 

 

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