Opinión

No le creo al “Mesías” Salvadoreño

Por: Carlos Mario Recinos.

A pesar de que el término “mesías” es utilizado para denominar con nombre a Dios, quien es para muchos religiosos un salvador, para otros no creyentes incluso le reconocen como un líder o como un revolucionario; en nuestro entorno latinoamericano siempre han existido líderes que surgen con personalidades denominadas como “mesiánicas”. Estos se presentan como personajes ampliamente populares y se disfrazan con los vestidos de la democracia, y hasta de la bondad, para que no aparezca el verdadero interés que motiva tal “liderazgo”.

Peligrosamente en El Salvador, tenemos a un “personaje” que se presente como el “revolucionario”, aquel que tiene la solución a todo, sin nunca explicar como lo haría, es claro que me refiero a Nayib Bukele, aclaro; respeto su capacidad de capitalizar la decepción de los salvadoreños en sus políticos que han hecho todo por auto desprestigiarse, pero de eso a que considere que tiene la capacidad para gobernar, está muy lejos.

Los salvadoreños tenemos que entender que a la presidencia de la republica “no se puede llegar a improvisar”, no basta con ser popular; se debe contar con experiencia comprobada de administrar el estado, un presidente debe estar preparado académicamente para desempeñar su trabajo, debe tener la capacidad estratégica de planificar y ejecutar un plan quinquenal que no solo se quede en papeles archivados en una oficina del gobierno.

Basta con mirar a nuestro vecino Nicaragua que es la cárcel de un prodigioso, un líder diferente que despertó la esperanza de un pueblo decepcionado de los políticos tradicionales y que endosaron su confianza a este “personaje mesiánico”. Este que resultó ser uno más en la lista de los fallidos revolucionarios, enrollados en la falacia de los gobiernos mal llamados progresistas.

En la actualidad, algunas voces comprensiblemente desesperadas e igualmente decepcionadas urgen de un líder revulsivo, que haga renacer la esperanza de un pueblo que durante años ha vivido los golpes directos de la delincuencia, el alto costo de la vida, así como la falta de oportunidades que les permitan vivir dignamente. Sin embargo, en medio de tal desesperación, se corre el peligro inminente de caer en las manos de un falso “mesías”, que en los últimos meses ha demostrado no estar mínimamente preparado para liderar el país desde la presidencia de la república.

Se podría argumentar que se ven fantasmas donde no existen, pero cuando se plantean temas como una “revolución social”, se hacen llamados al irrespeto de la institucionalidad y no se combate la corrupción, todo es posible. Como sociedad es el momento de ser racionales y abandonar el fanatismo político y exigir a nuestros políticos propuestas fundadas en realidades alcanzables, y no entregar propuestas que sean políticamente correctas pero falsas en su aplicación.

Qué bueno fuese que el alcalde de San Salvador se enfocara en terminar de la mejor manera su periodo como alcalde y dejar “cuentas claras”, lamentablemente el egocentrismo e intereses personales se sobreponen al interés social.

 

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