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El Real Madrid sigue siendo el rey, y Cristiano Ronaldo también

Redacción/Foto: Marca

Los merengues lograron un maravilloso resultado ante un gran equipo, PSG que cayó víctima del miedo escénico. Doblete de CR7, que siempre aparece en los grandes partidos, y actuación monumental de un Neymar al que el PSG le viene muy pequeño. El brasileño completó un partidazo en el Bernabéu, pero no fue suficiente para tumbar la leyenda del Real Madrid ni arrebatarle a su corona.

Zidane tenía un conejo guardado en la chistera del tamaño de un elefante africano. Nadie lo sospechaba pero el técnico del Real Madrid decidió mutilar la BBC por el bien del equipo. Se cepilló a Bale del once y metió a Isco para volver a presentar un dibujo como el de la final de Cardiff. El resto era el equipo esperado con Nacho vestido de Carvajal y los demás futbolistas interpretándose a sí mismos ante un Bernabéu que ansiaba una actuación de Óscar.

el cuadro blanco salio con Keylor; Nacho, Varane, Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Cristiano Ronaldo y Benzema. Enfrente estaba el PSG con toda su artillería y alguna que otra novedad también en el once. Emery sentaba al capitán Thiago Silva para meter a Kimpembe de compañero de Marquinhos en la defensa y también incorporó a Lo Celso en lugar de Lass como pivote defensivo. Por supuesto, jugaban Neymar, Cavani y Mbappé.

El Real Madrid encerró al PSG en su área. Córner a córner, latido a latido, los de Zidane compraban papeletas par aun gol tempranero que se resistía. Sólo Neymar se atrevía a pedir la pelota, pero se topaba en cada centímetro con el aliento de Nacho en el cogote. Y a los ocho minutos Zidane y el Bernabéu recibieron el primer susto: Marcelo se lesionaba la mano en una caída. El brasileño, luego de ser atendido, continuó para probar si podía jugar manco como Cervantes.

El Madrid frenó su empuje y Neymar empezó a gobernar el duelo. Se llevó varias tarascadas y dio una que le costó la amarilla. 

Nos plantamos en el ecuador de la primera mitad con el PSG inclinando el duelo hacia el área del Real Madrid. Mientras, el Real Madrid trataba de comunicarse con Cristiano Ronaldo y Benzema, emboscados en el entramado defensivo de Emery.

El minuto 27 gestó otro error de Cristiano Ronaldo en un mano a mano resuelto al más puro estilo Higuaín: pelotazo en la cara del portero. Era un gol de esos que si los falla Benzema se le cae el Bernabéu encima, pero Ronaldo por sus méritos y su currículum– tiene licencia para fallar. Quizá el Madrid no tanta.

El brasileño Neymar robó la cartera a Nacho, tocó de tacón y Rabiot, que venía de segunda línea, hizo el 0-1. Vamos, acertó lo que había fallado Cristiano un par de minutos antes. Al Real Madrid se le ponía el partido cuesta arriba porque, como tantos otros visitantes antes, lograba un gol en el Bernabéu en su primer tiro a puerta.

En el 43 Areola evitó el 1-1 con un paradón a un disparo de Benzema desde la frontal. De resultas de la acción nació el córner del que vino el penalti tonto y descarado de Lo Celso a Kroos. Lo marcó Cristiano, a pesar de que Areola adivinó el lado y hasta rozó la pelota. El Real Madrid obtenía un empate merecidísimo y tomaba aire en la eliminatoria justo al filo del descanso, que llegó con las tablas en el marcador.

La reanudación se abrió sin cambios y con el Real Madrid volviendo a manejar la pelota. Pero el primer susto lo dio el PSG después de otro pase maravilloso de Neymar que remató Mbappé y despejó abajo Keylor Navas. El Bernabéu contuvo el aliento y volvió a respirar con el despeje. Zidane ponía a calentar a Bale, Lucas y Asensio.

Con el partido partido el Real Madrid empezaba a entregar el balón al PSG y a fiar su suerte a las contras. Los parisinos estaban encantados de tener la pelota para que lucieran Verratti y Neymar. Empezó a sufrir el equipo de Zidane, cada vez más encerrado en su propio área.

Alcanzamos la hora de partido con un Madrid que porfiaba asomándose al área del PSG, pero sin luces al acercarse. Las encontró en una falta de Rabiot a Modric. Otra vez ideal para Cristiano Ronaldo. Y otra vez que el luso encontró la barrera antes que la portería. Zidane entonces metió a Bale por Benzema y Emery quitó a Cavani para sacar a Meunier, en un cambio muy suyo.

Al Real Madrid se le empezaba a hacer largo el partido y el fantasma del 1-2 sobrevolaba por el Bernabéu. Los centrocampistas blancos andaban fundidos y Zidane no se decidía a meter oxígeno al equipo con Kovacic por Isco, un cambio que parecía cantado. El PSG seguía a lo suyo y a los blancos les estaba salvando la virgen. El 1-1 empezaba a ser un gran resultado pensando sobre todo en la vuelta.

Zidane metía dos cambios de golpe: Lucas por Casemiro y Asensio por Isco. Pasaba a jugar un 4-4-2 con Kroos y Modric en el centro. Precisamente Lucas gestó la mejor ocasión del Madrid con una asistencia a Bale, que abortó Areola con una buena salida. Y como los blancos nunca se rinden, de tanta fe y tanta furia acabaron encontrando el gol. Fue una jugada en la que participó sobre todo Asensio y en la que ayudaron mucho un par de mal despejes del PSG, el último aprovechado por Cristiano con la rodilla.

Era el 84 y aún faltaba el éxtasis final. Otra vez Asensio asistió una jugada gestada entre Kroos y Marcelo, el brasileño se infiltró en el área y logró el tercero del Real Madrid. El Bernabéu se caía de gusto. Pasaron los pocos minutos que quedaban para el final, pudo llegar un cuarto que habría sido apoteósico, pero al final el Madrid demostró que en la Champions sigue siendo el rey.

 

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