Un día como hoy

Este día muere, producto de un magnicidio, el presidente Manuel Enrique Araujo

Redacción/Foto: Archivo

El presidente salvadoreño murió el 9 de febrero de 1913, luego de cinco días, tras recibir varias heridas provocadas por machetes, incluso habría recibido impactos de bala.  Este mes se cumplen 105 años de aquel fatídico hecho suscitado la noche de un 4 de febrero. Pese a sus graves heridas Araujo siguió convida y murió el 9 de febrero.

Tres sujetos conocidos como los Mulatillo fueron capturados por el magnicidio: Fabián Graciano, Fermín Pérez y Virgilio Mulatillo, todos de origen campesino. Tras un proceso sumario y a trece días del asesinato del presidente,​ acabaron en el paredón de fusilamiento.

Cuando iban en una carreta al paredón de fusilamiento, los Mulatillos gritaban “dónde están los que nos dijeron que nos iban a pagar por matar al presidente”. La gente los escuchaba y hacía comentarios ya que el pueblo aseguraba que fue la derecha de  esa época la que ofreció pagar miles de colones por asesinar a Araujo.

También terminó capturado el mayor Fernando Carmona, a quien se le atribuye el disparo que impactó al mandatario, pero murió a los tres días de guardar prisión, presuntamente por suicidio.​

Araujo pasó varios días muy gravea. En la mañana del 9 de febrero, Araujo firmó el decreto que traspasaba la presidencia al primer designado Carlos Meléndez, ya que el vicepresidente Durán había declinado ostentar el cargo.​

Ese mismo día fue sometido a una operación en el Hospital Rosales de la que se extrajeron fragmentos de hueso en el seno frontal y en la que participaron once médicos.​ Sin embargo, la herida acabó infectándose y entró en estado de coma, falleciendo a las 3:30 de la tarde.​

La muerte le llegó mientras estaba sentado en una banca del parque Bolívar, actualmente la plaza Gerardo Barrios.

El presidente había asistido a un concierto de la Banda de los Supremos Poderes dirigida por el maestro José Ferrer. Aquella fatídica noche tres campesinos se le habrían acercado para atacarlo con unos machetes; una de las heridas más graves fue la que le atravesó el cráneo.

A eso de las 8:30 pm, tres hombres se abalanzaron sobre Araujo con machete en mano, y dos disparos se escucharon en medio de la confusión general. Como consecuencia del ataque, el presidente había recibido un balazo debajo del omóplato derecho; una herida de arma punzante en la espalda y tres de arma cortante en su cabeza, ​la más grave de ellas la que le había atravesado el cráneo.10​

Aún herido, Araujo pudo caminar por sí solo, pero fue obligado por sus amigos a dirigirse a la casa de Mercedes viuda de Meléndez, adonde fue atendido por eminentes médicos. Entre el 5 y 8 de febrero el presidente era observado en la residencia presidencial, y pese a la gravedad de su condición, se dice que podía comunicarse y movilizarse por sí mismo aunque por breves momentos. Incluso, el Diario Oficial del 7 de febrero consignaba que el mandatario continuaba «mejorando notablemente», y que el cuerpo médico era de la opinión que había «pasado verdaderamente todo peligro…que pudiera generar una crisis en la enfermedad».​

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