Arte y Cultura

PSJ-2: Una embarcación en el fondo de la bahía de Jiquilisco

El más reciente de los descubrimientos del proyecto Registro y Documentación de Sitios Arqueológicos Marítimos de El Salvador, dirigido por el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán, fue presentado  por el arqueólogo Roberto Gallardo el pasado jueves 18 de enero, en la Sala Lúdica del museo.

El proyecto codirigido por el  Dr. Chris Begley, de la Universidad de Transilvania, Estados Unidos propuso en  2014,  la búsqueda del velero Brucklay Castle, el cual zarpó de puerto El Triunfo con una carga de madera de mora y encalló en un banco de arena que provocó su hundimiento en octubre de 1896.

Mientras el equipo subacuático buscaba los remanentes del Castle, se encontraron en el fondo marino con los restos de otra embarcación no identificada. El hallazgo hacía referencia al pecio (barco hundido) que transportaba una carga industrial victoriana, denominado PSJ-2 (Puerto San Juan), en la bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután, El Salvador.

“En la primera inmersión que hicimos en el PSJ-2 tuvimos cero visibilidad. Llegamos al fondo, tocamos y efectivamente había hierro pero no sabíamos qué era y tuvimos que retirarnos.  En la segunda, ya se podía identificar mejor y uno de los primeros rasgos que pudimos notar de esta embarcación fueron unos pines de bronce, los cuales están en el fondo del mar, a una profundidad aproximada de 45 pies”, explicó Gallardo.

Según el arqueólogo, estos pines eran utilizados para la construcción de embarcaciones de madera, especialmente durante el siglo XIX. Datos que permiten hacer las primeras hipótesis para ubicar al navío en el tiempo.

Otro cargamento que se halló dentro del pecio fue una considerable cantidad de lingotes de plomo cada uno con un pesaje de 180 libras, tubos de hierro, rollos de cadenas y cables.

De igual manera, se encontraron bienes comerciales, como vajillas de cerámica, indumentaria de tela y cerveza (botellas de licor, cerveza de jengibre escocesa botellas de Gres), en gran parte procedentes de Inglaterra.

“Se recuperaron fragmentos de cerámica de un plato hondo, pacho y una taza que demuestran que transportaban dos vajillas de la cerámica de transferencia rosada y azul producida en Inglaterra”, aportó Gallardo.

Un análisis de los materiales culturales ha comprobado que el PSJ-2 se trataba de un velero de madera que navegaba por las costas salvadoreñas entre 1856 y 1860, cuando repentinamente colisionó contra un banco de arena frente a la bahía de Jiquilisco, hundiéndose con su carga.

Sobre la ruta y/o destino de esta carga industrial victoriana y qué hacía esta embarcación frente a las costas de El Salvador, el investigador del MUNA plantea una hipótesis, la cual advierte continúa en estudio con base al pecio: “Zarpó una embarcación que cargó en Liverpool, llega a Colón y se desembarca el cargamento en el ferrocarril de Panamá. Se transporta el cargamento en el ferrocarril hasta Panamá y de aquí embarca en el PSJ-2 con destino a San Francisco que era la ciudad que se estaba desarrollando más rápidamente en la época y se hunde en las costas de El Salvador antes de llegar a la ciudad norteamericana”.

La inauguración del ferrocarril interoceánico en Panamá, a principios de 1855, transformó y cambió drásticamente  el comercio marítimo en Centroamérica en cuanto a la forma de transportar bienes y personas entre los dos océanos. A partir de entonces se podían transportar grandes cantidades de carga desde Europa y Nueva York hasta los puertos del Pacífico, siendo llevadas en vagones ferroviarios que atravesaban el istmo desde Colón hasta la ciudad de Panamá.

Así también, los productos centroamericanos como añil, madera, café, cochinilla, cuero y bálsamo podían ser transportados directamente por el ferrocarril desde los puertos centroamericanos hasta la ruta atlántica.

“En una época temprana para la tecnología naval en el Pacífico centroamericano, el PSJ-2 representa un barco de transición, antes que los barcos de vapor con casco de hierro sustituyeran a los veleros de madera en el transporte de carga industrial desde Panamá hacia los puertos de la costa pacífica”, indica Gallardo.

El PSJ-2 es un sitio arqueológico que aporta importante información histórica sobre la segunda mitad del siglo XIX, una de las épocas más representativas en la historia marítima del país. A la fecha, el proyecto Registro y Documentación de Sitios Arqueológicos Marítimos de El Salvador ha descubierto 12 sitios, once de los cuales corresponden a pecios y uno es el muelle de hierro del puerto de Acajutla.

Los sitios arqueológicos marítimos consisten en los vestigios materiales de individuos o sociedades del pasado que están cubiertos, parcial o totalmente, por el agua marítima y estuvieron relacionados directamente con el mar. 

La región guarda un inmenso legado cultural marítimo, el cual merece ser investigado y protegido. Además, la socialización de estas investigaciones busca reconocer el valor cultural que merecen los sitios y sensibilizar a la población con su patrimonio cultural.

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close